Es habitual preocuparse cuando algo no va como querrías: muerte de un ser querido, problemas en la relación con alguien, dificultades económicas, enfermedad…
¿Te has parado a pensar alguna vez en por qué te preocupas?
Te preocupas porque quieres preocuparte, o dicho de otra forma, porque no quieres no preocuparte.
Relacionas preocupación y sufrimiento con amor, y esa es una relación falsa.
Cuando te des cuenta de que no amas más algo o a alguien por preocuparte por ello o por esa persona, dejarás de preocuparte y actuarás de con auténtico Amor cuando las cosas no vayan como desearías.
Cuando alguien sufre, lo mejor que puedes hacer es mantener el optimismo, la confianza, la fe, el Amor por la vida tal cual venga. Sólo así podrás conectar con tu Alma, canalizar Luz de Amor, y llenar a esa persona de Luz.
Cuando alguien sufre te puede parecer que necesita que le acompañes en el sufrimiento. ¿Te das cuenta de que entonces pasáis a ser dos sufriendo? ¿De qué os sirve eso?
Si quieres ser feliz y ayudar a otros a ser felices, acompáñales en el sufrimiento desde una actitud iluminada, conectado con tu Alma, con serenidad, con optimismo.
El rechazo de una situación genera más sufrimiento y agrava el problema.
Una situación dolorosa es consecuencia de la falta de conexión con tu Alma.
Si quieres retomar el camino recto hacia la felicidad, vuelve a confiar en tu Alma, en la vida, tan pronto como puedas.
Si quieres ayudar a alguien a sentirse mejor, no sufras tú también. Quédate a su lado, comprende su sufrimiento, pero no te hundas tú también.
Si algo no ha ido bien en el trabajo, no pierdas tiempo en quejarte y criticar. Cuanto más te enfades, más le cierras el paso a la Luz que tu Alma siempre te envía.
Si este mes no has podido pagar la factura del agua, no te preocupes, porque la preocupación no va a hacer desaparecer la factura. Fluye, ábrete a tu Alma, pídele Guía, y Ella te indicará qué hacer.
La preocupación no sólo no ayuda sino que entorpece el Camino hacia la solución.
Por ejemplo: si alguien de tu entorno sufre y tú te preocupas eso genera problemas psicológicos y de salud, que a su vez generan problemas en las relaciones y en el trabajo, que a su vez generan problemas económicos.
Fluye y confía en tu Alma y en la vida tal cual venga. Acepta los errores, pero no te hundas. Y si te hundes, retoma la fe tan pronto como puedas. Entonces tu Alma te ayudará a comprender la situación o a resolver el problema.
¡Ánimo! El Universo necesita tu confianza para poder ayudarte y trabajar juntos por un mundo más feliz, empezando por ti.
Todos tenemos el deseo profundo de ser felices. Y todos hemos pasado por momentos en los que nos sentíamos bien, y nos parecía que los demás estropeaban nuestra felicidad.
Siento decir que nunca seremos plenamente felices hasta que todas las personas en el mundo lo sean. Otra opción es llegar a estados mentales en los que sentimos nuestro estado puro, desvinculado del mundo físico. A nivel espiritual, no existen los problemas, ni las diferencias. Pero tarde o temprano tendrás que volver al mundo físico, a no ser que desees morir conscientemente y no volver a tu cuerpo.
La buena noticia es que sí puedes cambiar el mundo. ¡Sí! No de golpe, o no hasta donde yo sé.
Imagina que tu cerebro está dividido en millones de compartimentos. Cada uno de esos compartimentos es algo o alguien del mundo. Tú sueles identificarte con una persona llamada… ¿Cómo te llamas? ¿Sara? Pues sueles identificarte con Sara. Y te parece que todas las demás cosas y personas no son tú. Pero, fíjate: tienes la capacidad de ser cada uno de ellos.
Puedes aprender a ser Lola, Pedro, el perro del vecino y la montaña que ves a lo lejos. Sólo tienes que colocar la conciencia en otro compartimento de la mente.
Dado que en tu mente está todo el Universo, los sufrimientos ajenos te afectan. Y por la misma razón, tus avances en el Camino hacia la felicidad también ayudan a los demás.
¿El vecino es un amargado? Tienes la capacidad de darle alegría.
¿Tu profesor es antipático? Tienes la capacidad de darle simpatía.
¿Tu madre no te comprende? Tienes la capacidad de hacerla comprensiva.
Todos ellos son tú, todos están en tu mente.
¿Cómo puedes pasar a ese otro compartimento de tu mente que está representado por tu vecino o tu madre y darle alegría o comprensión? Queriendo, deseando que sea así.
En http://fluye.blogspot.es/1302775584/como-aprender-a-fluir-y-como-saber-si-estas-fluyendo/ he hablado ya sobre el poder de la intención.
Hasta aquí, sobre el poder de tu intención.
Pero no olvides el fundamento de todo lo que explico cuando hablo de fluir: debes escuchar a tu Alma, que está conectada con el Todo, para seguir el Camino más recto. Es decir, que por más que quieras ayudar a tu vecino o a tu profesor, sólo podrás hacerlo si eso es lo que tu Alma te indica.
Y, como explico también en http://fluye.blogspot.es/1302775584/como-aprender-a-fluir-y-como-saber-si-estas-fluyendo/ , la forma de saber que tu Alma quiere que ayudes a unos u otros es desear conectar con el Alma, escuchar y actuar después.
Si sientes serenidad, alegría y todo lo que menciono en el otro artículo, sabes que has actuado desde el Alma.
Quizás te gustaría ayudar a alguien muy enfermo. Pero quizás no eres la persona indicada para hacerlo o no es el momento para la curación.
Hay un motivo para todo, pero no siempre comprendemos los motivos superiores. Nuestra visión es muy limitada, y te será útil para el Camino aceptar este hecho.
Celebra que con tu deseo de conectar con tu Alma, llegarás a hacerlo. A medida que vayas aumentando tu conexión con Ella, tu visión de las cosas será más clara, superior, y poco a poco irás actuando con más eficacia, poco a poco irás sabiendo mejor qué hacer según el momento, según el caso.
Lo habitual es que las circunstancias de tu vida te presenten situaciones en las que tú puedes intervenir. Pero a veces te corresponde esperar en vez de actuar. A veces corresponde ayudar al vecino antes que a tu madre. ¿Por qué? Porque no puede ser de otra manera. Puedes negar la realidad. Puedes no escuchar a tu Alma, que sabe que en ese momento y según tus capacidades u otras circunstancias, lo mejor que puedes hacer es algo que te parece extraño.
Para que lo comprendas, te contaré esta historia:
La mamá de Lucía enfermó gravemente, y Lucía pidió a Dios con fervor que la guiara.
Al día siguiente, el papá de Lucía se quedó sin trabajo. Lucía seguía pidiendo guía.
Al día siguiente, a Lucía le ofrecieron trabajar ayudando a una anciana muy antipática que vivía cerca de ellos. Lucía sintió que, a pesar de no poder estar con su mamá, el trabajo que le habían ofrecido era una respuesta de sus peticiones, aunque no comprendía por qué.
Empezó a ayudar a esta anciana, y un día la anciana la mandó ir a comprar fruta.
En el camino, una bicicleta atropelló a Lucía y el golpe la dejó inconsciente. El conductor de la bicicleta se fue rápido, pero un señor acudió en ayuda de Lucía.
Este señor la llevó a su casa. Él era curandero. Lucía volvió en sí, y tomó un remedio que le había preparado el curandero.
Lucía sintió en su corazón que ese señor era la respuesta a su guía. Empezó a desear que el curandero curara a su mamá. Él lo intentó, pero la mamá de Lucía estaba demasiado enferma y no fue posible mantenerla en vida.
Aun así, Lucía nunca perdió la fe. Aprendió con el curandero, y al cabo de unos meses ella descubrió que su don no era preparar remedios con hierbas, sino llenar de luz los corazones de las personas que lo necesitaran. De ahí su nombre: Lucía.
De esta forma, Lucía contribuía a la felicidad y salud de quienes se cruzaban en su camino, que eran personas que acudían a ella guiadas por su Alma.
Lucía perdió a su mamá, pero llenó su vida de Amor, de Luz, y nunca le faltó cariño auténtico y felicidad.
Esta historia refleja lo extraño que puede ser el Camino de una persona hacia la felicidad. Si fluyes y sigues tu Alma, si tienes fe, la llamas y la escuchas, irás andando paso a paso guiado de la mano de Ella.
Para cambiar el mundo, tú puedes ayudar a las demás personas sintiendo que eres ellas y llenándolas de Luz en todas sus formas: alegría, amor, serenidad, ilusión…
Quizás te cueste hacerlo ahora, pero te aseguro que es cuestión de querer aprender a hacerlo, y llegará un día que seas capaz de meterte en el compartimento de tu mente que tú quieras, o más bien, que tu Alma te indique.
Vive con Amor, crea con Amor, y llenarás el mundo de Amor
También puedes cambiar el mundo utilizando unas habilidades que sólo tú tienes.
Verás que, a medida que vayas aprendiendo a fluir, te irás sintiendo más y más lleno de Luz, más feliz. Entonces descubrirás tu don, y utilizarás tus capacidades particulares para llenar de Luz a otras personas: escuchando, escribiendo, tocando con las manos, cocinando, jugando con niños, creando viviendas u otros edificios, creando piezas de ropa.
Si escribes desde el Amor, quienes lean tus palabras se llenarán de Luz.
Si eres arquitecto y creas con Amor, quienes ocupen los espacios que crees se llenarán de Luz.
Si eres pintor, quienes vean tus cuadros se llenarán de Luz.
Al llenarse estas personas de Luz, que es otra forma de decir que se abrirán las vías de conexión con su Alma, que fluirán más, ellas también irán sintiéndose más felices e irán descubriendo sus propios dones y su capacidad para crear felicidad en ellos y en quienes les rodean.
Dos formas de cambiar el mundo: La primera, colocar la conciencia en ese compartimento de tu mente que está representado por una persona que necesita ayuda y llenarlo de Luz. La segunda, aprender a fluir, descubrir cuál es tu don, y crear lo que tu Alma te indique con tu don y con Amor, para llenar a otras personas de Luz y Amor, para abrirles el acceso a su propia Alma.
Siempre fluyendo: tu Alma te dirá qué hacer y a quién ayudar.
Cómo aprender a fluir: el poder de la intención
Sabes que fluir te hará feliz y quieres empezar cuanto antes a conectar con tu Alma, para que ella te guíe en cada paso del Camino, en cada minuto de tu vida.
Te sorprenderá que te diga que es muy sencillo: desea conectar con tu Alma, y ella te indicará cómo hacerlo.
Nunca me han gustado los métodos o soluciones pautadas: pasos a seguir, dieta a seguir, normas a las que ceñirse…
Cualquier método es contrario a fluir, contrario a la flexibilidad que requiere conectar con los deseos de tu Alma. Así que tampoco puede haber un método para llegar a conectar con ella.
La intención tiene un poder creador enorme. Tu mente crea todo lo que quieres que cree.
Tu grado de conciencia lleva a tu mente a desear en más o menos consonancia con tu Alma. Y en consecuencia, a crear en más o menos consonancia con tu Alma.
Empieza a querer conectar con tu Alma. Verbalízalo por escrito o en voz alta. Y ya habrás entrado en la aventura de dejarse llevar por el Alma a lo largo del Camino.
Es una cuestión de confianza, de fe. Creas con tu mente. De igual manera que confiando en la capacidad de alguien le ayudas a ser mejor, o cuando confías en tu propia capacidad te salen las cosas mejor, también cuando confíes en que el Alma te va hablar, podrás escucharla.
El Alma te responderá con asombrosa rapidez, claridad y concreción si confías en ella.
Habrás oído hablar de la meditación, que es otra forma de llamar a la intención de conectar con tu Alma.
Puedes meditar en silencio y con los ojos cerrados, pero también puedes meditar mientras hablas con alguien o haces cualquier tarea del día. Se trata de querer conectar con los mensajes de tu Alma. Dejar que el Alma piense a través de ti.
Cómo sabes que has conectado con tu Alma
Una vez que te has acostumbrado a querer fluir o conectar con tu Alma en cada momento de tu vida, o en tantos momentos como llegues a acordarte de hacerlo, quizás tengas dudas de si lo que sientes que quieres hacer proviene o no proviene del Alma.
Sabrás que estás conectado, que fluyes, cuando te sientas feliz, incluso en momentos difíciles.
Si sientes pena por la pérdida de un ser querido, no estás dejando que el Alma piense a través de ti. Ella está conectada con el Todo, y comprende los motivos de todo suceso. Ella ve más allá de la situación concreta. Ella es Amor por la vida, venga como venga.
Si tienes miedo de que te ocurra algo malo, no estás fluyendo con el Alma.
Si te da vergüenza hablar en público o decir lo que piensas, no estás fluyendo.
Si te enfadas, te impacientas, algo te molesta, te aburres, criticas, rechazas algo o a alguien, te sientes frustrado, sientes envidia, o celos… todos esos pensamientos o actitudes se dan cuando no fluyes, cuando no dejas que el Alma te llene con su Luz e Inteligencia Superior, con Amor.
Sabrás que estás conectado cuando te sientas sereno, tranquilo, feliz, entusiasmado, alegre, confiado, cuando ames todo lo que suceda y ames a todas las personas, cuando te sientas a gusto en cualquier lugar.
No es fácil fluir al cien por cien. Tienes que asumir que a medida que vas llenándote de Luz, a medida que vas dejando que la Inteligencia Superior del Alma vaya guiando cada uno de tus pensamientos, cada una de tus células, irás sintiéndote mejor, pero también serás más consciente de las actitudes que quieres superar.
Es como cuando empiezas a limpiar y vas encontrando polvo en lugares más profundos, o cuando quieres saber y parece que nunca termina la información por descubrir.
Ten paciencia. Descansa si te agotas en el Camino hacia la felicidad y disfruta de los logros que vayas alcanzando. De hecho, tu Alma te indicará que descanses más de una vez. Recuerda que el esfuerzo y el agotamiento son indicios de que no estás fluyendo. Descansar también puede ser una forma de vivir fluyendo con tu Alma.
Cuando empieces a prestar atención a tu Alma, a vivir meditando, empezarás a ser consciente de las actitudes que he nombrado antes y que indican que no estás fluyendo: envidia, avaricia, miedo, vergüenza, pena, frustración, impaciencia, enfado, rechazo, esfuerzo…
Fíjate que el rechazo y el esfuerzo están dentro de la lista de actitudes que indican una falta de conexión con tu Alma.
No rechaces tu propia vergüenza o envidia. No te esfuerces por dejar de sentir miedo o pena.
Déjate llevar, pide a tu Alma que te llene de Luz, de Amor. Confía. Relájate. Ábrete.
Así irán llegando a ti pensamientos positivos, ideas sorprendentes. Y saldrás adelante sin sufrir, sin esforzarte.
¿Has comido con ansiedad o has fumado cuando no querías hacerlo? ¿Te has equivocado o algo no te ha salido como esperabas? No importa, pero tampoco te quedes sin avanzar. Desea recuperar la conexión con tu Alma. Desea fluir. Ella te guiará.
Tu Alma siempre te responde. A menudo te pide que descanses o salgas a pasarlo bien para que te relajes y estés más receptivo a grandes ideas que Ella conoce. Otras veces te envía a alguien, y Ella te hablará a través de esa persona, o a través de la radio, la televisión o un libro.
Utiliza el poder de la intención. Desea conectar con tu Alma. Escucha y déjate llevar, aunque algunas ideas te parezcan inútiles. Ella tiene una visión más amplia que tú. Sigue confiando y pidiéndole ayuda cuando te encuentres con obstáculos. Nunca te hundas. Y si te hundes, recupera la confianza en tu Alma tan pronto como puedas. Empieza a andar de la mano de tu Alma y terminarás echando a volar. Fluye y disfruta de la vida.
Si fluyéramos al cien por cien, no tendríamos ningún tipo de malestar físico o psicológico.
¿Está una nube enferma cuando está gris? Claro que no. Pero si tú fueras la nube, dirías que estás enfermo porque te sientes pesado o porque tienes menos luminosidad que otras nubes.
El grado de conciencia del ser humano nos hace darnos cuenta de muchas cosas.
A medida que evolucionamos y aprendemos a fluir, a conectar con el Alma, vamos dándonos cuenta de la perfección de las leyes de la Naturaleza y nos convertimos en creadores conectados con el Todo.
Pasamos de sentirnos entes separados dentro de un mundo hostil a sentirnos parte de un mundo de seres interconectados.
Pasamos a ser como una nube, a dejarnos llevar, pero sintiendo felicidad mientras vamos pasando de un lugar a otro, de un estado a otro. Dejamos de pelearnos con la vida para pasar a fluir con ella y sentirlo con gran gozo.
La conciencia te hace pensar y sentir. Te permite desear y rechazar. Te permite disfrutar y sufrir.
Cuanto mejor fluyas, más recto andarás tu Camino, más desearás lo que te conviene y conviene al Universo entero, más comprenderás el sentido de sucesos que ahora te parecen abominables.
La enfermedad es una expresión física de resistencia a los mensajes de tu Alma. Es una expresión del miedo, de la falta de Amor en la vida.
La resistencia puede ser más o menos fuerte, y más o menos antigua.
Un leve dolor de cabeza es un síntoma de resistencia a los mensajes de tu Alma, un síntoma de que no fluyes.
Un dolor en el codo, también.
Piensa en cualquier enfermedad: problemas de encías, conjuntivitis, tumores, quistes, fibriomialgia… Todas ellas son síntomas de que no fluyes.
Ahora piensa en cualquier sensación o pensamiento desagradable: envidia, celos, miedo, aburrimiento, cansancio repentino, náuseas… También son síntomas de que no fluyes.
Esos pensamientos y enfermedades son maravillosos. ¡Celébralos! Son el espejo de tu falta de conciencia. Sin ellos no podrías avanzar en el Camino hacia la felicidad.
Cuanto más antiguas son las resistencias a fluir con tu Alma, más bloqueos tienes en tu cuerpo y tu mente y más te costará deshacerte de los pensamientos negativos y de las enfermedades.
No debes rendirte, no te preocupes. Date cuenta de que preocuparse es una forma más de no fluir. Ten confianza y empieza a cambiar el rumbo de tu vida hacia la felicidad, la salud y la abundancia.
La cura sólo la conoces tú
La solución de cualquier problema sólo la conoces tú, porque sólo tú sabes perfectamente qué situaciones te generan malestar.
Un medicamento alopático te aliviará el síntoma.
Otros métodos (Ayurveda, Homeopatía, Naturopatía, Acupuntura...) pueden intentar reequilibrar tu organismo.
Pero sólo tú puedes llegar al origen del problema y conseguir que nunca se repita.
Cuando empieces a fluir con tu Alma, todos los aspectos de tu vida cambiarán, y la salud física y mental será uno de ellos.
Que tú cures tu propio malestar no significa que vayas a hacerlo solo. De hecho, tu Alma está conectada con el Todo, y sabe dónde está la mejor solución. A veces, ella te indicará que visites a cierto especialista o que hables con cierta persona.
Nada ni nadie es mejor o peor. Todo tiene unas características que debes saber aprovechar en cada caso concreto.
No es mejor un remedio alopático que uno homeopático, ni un curandero es mejor que un cirujano.
Escucha a tu Alma. Ella te indicará adónde dirigirte en el próximo paso del Camino.
Mantén siempre una actitud de escucha, de observación y nunca de rechazo absoluto. Derrumba creencias, deshazte de patrones fijos. Fluye.
Confía en la sabiduría de la vida, y da las gracias a tus problemas porque sin ellos no te verías a ti mismo. Obsérvalos atentamente para ver qué necesitas cambiar de ti.
Empieza ahora mismo a fluir con tu Alma. Ella te guiará y te llenará de Luz y de Inteligencia Superior, para que sepas cómo andar hacia la salud y la felicidad en todos los aspectos de tu vida.
¿Por qué cuando queremos algo miramos cuánto cuesta?
Si de veras quisiéramos algo, pagaríamos lo que fuera por ello.
Si de veras amáramos algo, el Universo nos proveería de medios para adquirirlo.
Aunque parezca sorprendente, yo no sé lo que cuesta un kilo de plátanos o un litro de leche. Tampoco sé lo que me costó la ropita que compré para mi hijo hace poco. Cuando sé qué quiero, voy y lo compro.
De hecho, si empiezo a pensar en que cuesta mucho, en que quizás lo encuentre más barato, sé que no lo quiero tanto. Por lo menos sé que no estoy actuando desde el Alma, con Amor, seguridad y tranquilidad.
Al respecto, un error que recuerdo haber cometido hace poco fue comprar ropa en rebajas para el año que viene, o no llamar a mis amigos fuera del horario más barato que tenía contratado.
Fíjate: cuando compras en rebajas no compras viviendo en presente, sino en futuro. Además, si compras en rebajas es porque prefieres pagar menos por algo. Es decir, que no sientes amor incondicional por ese algo. Si realmente lo hubieras querido, lo hubieras comprado cuando te hacía falta.
De acuerdo con lo que explico en Fluye para que no te falte dinero en http://fluye.blogspot.es/1302608852/fluye-para-que-no-te-falte-dinero/ , si te sabe mal gastar dinero puede ser porque ganar dinero te sea difícil. Entonces debes sanear tu relación con tu fuente de ingresos.
Si vives fluyendo, lleno de Amor en cada acto de tu vida diaria, no te faltarán medios para adquirir lo que necesites.
Además, cuando dices: “¡Qué caro!” estás diciendo: “No creo que merezcas mi dinero”, que es lo mismo que decir: “tú no vales lo que cuestas”. Eso implica que piensas: “El vendedor es un abusón”, lo cual equivale a menospreciar el trabajo del vendedor y del productor.
Cuando tú te quejes de que cobras poco, recuerda que tú sueles pagar lo mínimo posible también cuando vas a comprar comida, ropa o cualquier otra cosa.
Salte de la rueda de menosprecio cuanto antes si quieres vivir una vida de abundancia y aprecio por lo que todos hacemos.
Créete la siguiente afirmación: dar es recibir.
Esto es así por varios motivos:
Si das es porque confías en la abundancia. Si confías en la abundancia, le abres la puerta de entrada a tu vida.
Si das es porque amas aquello por lo que pagas o la persona a la que das. Como explico en El Universo apoya los actos de Amor en http://fluye.blogspot.es/1301641740/el-universo-apoya-los-actos-de-amor/ , nunca te faltarán medios para pagar algo que amas o ayudar a alguien a quien amas de verdad.
Cuidado, que si empiezas a dar esperando recibir no estarás dando desde el Amor, así que no tendrás garantizado el recibir.
Solemos mirar aspectos concretos de la vida: el dinero, los estudios, el trabajo, la familia, la salud… Queremos que estos aspectos funcionen sin problemas.
Yo empecé la búsqueda igual que tú. Quería ser feliz con mi pareja y leí libros sobre la pareja. Quería gozar de salud y estudié varias ramas de medicina y de curación. Quería que no me faltara dinero y pensé cómo ganar más y ahorrar más.
La búsqueda me llevó hasta el principio que lo ordena todo: el Amor. A “Amar” yo lo llamo “fluir con tu Alma”, dejar que ella guíe tus pensamientos y tus actos. Vivir fluyendo es la llave que te resuelve todos los problemas.
Se trata de cambiar tu actitud fundamental, y todos los aspectos de tu vida se verán influidos por ese cambio.
Respecto al dinero, cuando empieces a fluir te irás aceptando más y querrás más a los demás, dejarás atrás miedos derivados de creencias culturales, sabrás quién quieres y qué quieres, dejarás de actuar con ansiedad.
Cuando empieces a fluir, actuarás desde el Alma. Empezarás a sentir Amor por ti, por los demás, por la vida. Y, como he dicho antes, el Universo apoya los actos de Amor. De hecho, el Universo necesita que actúes con Amor y no te reprimas para que Todo funcione perfectamente.
Como explico en La realidad como espejo de tu conciencia en http://fluye.blogspot.es/1301988102/la-realidad-como-espejo-de-tu-conciencia/ , tu realidad te habla de ti.
Si te rodeas de prendas de vestir de calidad, de comida que te encanta, si vives en un lugar hermoso, eso es una muestra de que vives con Amor por la vida.
No es necesario que des el salto a la abundancia de golpe. O quizás sí. Desde luego, yo no soy quién para pautar el Camino de nadie. Recuerda volver a la fuente de la felicidad: fluir, vivir conectado con tu Alma. Ella te guiará. Ella te indicará qué quieres de verdad y qué no. Ella te irá colocando situaciones en la vida que te harán sentir mal, y así podrás ver que algo de ti no fluye, que tienes algún miedo que deberás superar para ser feliz.
Al final, dejarás de pensar en el dinero, en las cantidades. Cuando aprendas a fluir, cada vez pensarás más en el cómo, y no en el qué. Sólo te ocuparás de fluir, de Amar. Harás lo que tu Alma te indique cada día de tu vida. Pasarás a formar parte de una rueda que gira perfectamente, y esa fluidez se traducirá en armonía en las relaciones, felicidad, amor propio, salud, y dinero para lo que necesites.
Qué emoción sentí cuando comprendí la relación entre fluir, ser feliz y tener dinero para lo que necesites. Desde que lo comprendí lo he ido aplicando en mi vida, primero con cautela, luego con tal seguridad que parecía que me había quitado varios kilos de preocupaciones de encima.
Ante todo, hay que haber comprendido e integrado perfectamente que fluir significa vivir actuando conectado con tu Alma. El Alma está a su vez conectada con el Todo creador del Universo.
Es imposible desear desde el Alma algo para lo que el Universo no vaya a proveerte de los medios necesarios para conseguirlo, porque tus deseos desde el Alma son deseos que benefician al Universo.
El Universo no apoya deseos que provienen de creencias cristalizadas, de miedos, de compromisos. Si te parece que lo hace, es porque hay parte del deseo que es realmente del Alma, que proviene del Amor.
No se trata de qué quieres tú, sino de qué quiere tu Alma. Tu Alma no es un dictador caprichoso. Sólo hacer lo que quiere tu Alma te hará feliz y hará feliz a quienes te rodean, así que eso no es problema.
Cuando tienes problemas económicos es porque no vives fluyendo con tu Alma, porque haces cosas que crees que están bien porque casi todo el mundo lo cree así, o porque has aprendido que están bien.
Si tu clientela no te quiere es porque algún aspecto de tu relación con tu empresa o tus clientes no es amoroso. Quizás te aburre o te agota tu trabajo, quizás no confías en tu producto o en tus clientes.
Si no tienes trabajo es porque no sabes quién eres y cuál es tu don. O porque no confías en el Universo, y no confías en ti ni en los demás. Buscas trabajo y no deberías buscarlo sino que debería surgir naturalmente de tu deseo profundo de dedicarte a algo.
Como explico en Rompiendo esquemas: no existen las obligaciones en http://fluye.blogspot.es/1302511526/rompiendo-esquemas:-no-existen-las-obligaciones/ , el esfuerzo es la manera perfecta de no conseguir lo que en el fondo de tu corazón quieres. Si sigues el hilo de tu Alma, ella te llevará naturalmente por las puertas que te llevan hacia donde deseas.
El problema es que no deseas lo que quiere tu Alma, sino lo que te han enseñado a desear.
Otro gran impedimento son las creencias respecto al dinero. Voy a enumerar algunas:
El dinero se obtiene trabajando.
No es fácil obtener dinero.
El dinero es necesario para obtener lo que se desea.
Nadie te da dinero desinteresadamente.
Estas creencias son ilusiones, no realidades. El poder creador del hombre es infinito, pero sólo si conecta con su Alma, y a su vez con el Todo creador del Universo.
El Universo está pidiendo que desees y crees realidades maravillosas.
El Universo quiere que seas feliz y crees desde tu felicidad.
El Universo necesita que dejes de creerte pequeño e indigno del dinero.
El Universo necesita que dejes de regatear por el precio de las cosas que te van a hacer feliz.
El Universo quiere que dejes de entregar tu energía (que es Su energía) a actividades que no deseas desde el Alma.
Cuando empieces a fluir, sabrás qué quieres de verdad. No desearás ni mucho ni poco, sólo lo que tu Alma sepa que te hará feliz.
Cuando empieces a fluir, te darás cuenta de que estás conectado a todas las personas del mundo, y que no sólo se consiguen las cosas comprándolas, sino que cuando deseas algo desde el Alma, quizás el Universo te lo conceda a través de otra persona.
Cuando empieces a fluir, sabrás cuál es tu don y te dedicarás a aquello que te hace naturalmente feliz.
Si fluyes con tu Alma, fluyes con el Universo y, por lo tanto, el Universo fluye contigo.
Cuando empieces a fluir, irás derrumbando falsas creencias que no sirven el propósito del Universo y que te conducen a una vida de penurias.
¿Recuerdas cuando te hacían escoger entre amor, dinero y salud? Créeme: no hay que escoger, ¡van todas de la mano!
Seguro que algún aspecto de tu vida no te hace feliz: la relación con alguien (pareja, hijos, padres, suegros, compañeros, jefes, empleados…), o la relación con algo (trabajo, estudios, tu cuerpo, salud, tu forma de ser, el dinero…).
Según lo que explico en el apartado Rompiendo esquemas: no existen las obligaciones en http://fluye.blogspot.es/1302511526/rompiendo-esquemas:-no-existen-las-obligaciones/ , parece que lo mejor sea dejar aquello que no te hace feliz. En cambio, según lo que explico en el apartado La realidad como espejo de tu conciencia en http://fluye.blogspot.es/1301988102/la-realidad-como-espejo-de-tu-conciencia/ , parece que lo mejor sea aprovechar cada conflicto para aprender a estar bien en toda situación.
Entonces, ¿es mejor aceptar o cambiar la situación?
Terminarás dejando aquellas situaciones o personas con las que estableces una relación no sincera, no desde el Alma. Y terminarás descubriendo la belleza de otras situaciones o personas con las que antes tenías problemas.
Muchas veces, después de descubrir que aquello tan desagradable no era tan malo, que sólo era necesario cambiar tu percepción de la situación liberándote de ciertas creencias, tu relación con la cosa o persona cambiará o se desvanecerá. Estarás preparado para dar el próximo paso en el Camino.
Por ejemplo, si tienes una relación problemática con tus padres, quizás tu Alma te separe un tiempo de ellos para ganar amor propio, para saber quién eres de verdad. Entonces volverás a ellos y la relación será mucho mejor. La relación se volverá más o menos cercana dependiendo de la afinidad auténtica que tengas con ellos. Tus padres dejarán de ser tus padres. Pasarán a ser personas igual que otras, con las que sinceramente compartirás más o menos.
Lo mismo puede ocurrir con una actividad que sueles hacer, como por ejemplo ir al gimnasio. Cuando empieces a fluir, quizás sientas que el gimnasio es un esfuerzo, no un deseo profundo que te libera y te llena de felicidad. Entonces dejarás el gimnasio, y cuando sepas un poquito más quién eres, quizás vuelvas a ir, o no. Quizás te des cuenta de que te gusta hacer ejercicio al aire libre. La relación con el gimnasio se neutralizará como la relación con los padres. El gimnasio será algo más con lo que no tendrás relación de compromiso sino una relación auténtica, ya sea de más o menos afinidad.
Igualmente puede ocurrir con una dieta. Cuando empieces a fluir, quizás sientas que la dieta es una obligación derivada de una creencia en la dieta para sentirse mejor, no algo que tu Alma te pide. Dejarás la dieta, empezarás a fluir y a ir arreglando situaciones que son el verdadero origen de tu problema de peso, de colesterol o de hipertensión, y entonces quizás te des cuenta de que te gustaban algunos aspectos de la dieta y cambies tus hábitos de comer. Pero el sentido será de dentro hacia fuera, y no de fuera hacia dentro. Tu relación con la comida será neutra. No creerás que unos alimentos son mejores que otros. Comerás escuchando a tu Alma.
Puedes llevarte mal con algún compañero de trabajo, y gracias a la mala relación darte cuenta de que habitualmente necesitas sentir que tu forma de ser es mejor que la de él. Eso ocurre porque nos sentimos como entes separados, y no hermanos complementarios. Cuando te des cuenta de quién eres en realidad, y te quieras tal cual eres, no necesitarás competir con tu compañero, y verás que él es complementario de ti. Quizás no se convierta en alguien a quien contarle tus problemas, pero ciertamente podrá complementarte y ayudarte en algo concreto alguna vez.
Cuando empieces a fluir lo comprenderás: una situación desagradable es siempre una oportunidad para romper estructuras, derrumbar creencias y liberarte de prejuicios. Quizás en ese momento de tu vida no estés preparado para romper una estructura tan fuerte y lo mejor que puedas hacer es separarte de la situación durante un tiempo.
No se trata de irse o quedarse, sino de llegar a establecer relaciones sinceras, amorosas y neutrales con lo que constituya tu vida: cosas, actividades y personas. Se trata de llegar a ver siempre conectado con tu Alma, que te llena de inteligencia superior ya que está conectada con el Todo creador del Universo.
Tu Alma te indicará todo lo que necesitas para ser feliz. Recuerda que no existen las obligaciones, y que nada es siempre mejor o siempre peor que otra cosa.
Si supieras que con cualquier esfuerzo impide que logres lo que en el fondo quieres, dejarías de esforzarte ahora mismo.
Voy a enumerar algunas consecuencias del esfuerzo o acto obligado:
Frustración
Envidia
Resentimiento
Rencor
Cansancio mental
Cansancio físico
Dolor
Falta de creatividad
Conflicto con otras personas
Lo más importante es que sólo actuando desde la conexión con el Alma podrás ser feliz.
No importa qué, sólo importa cómo.
No serás feliz estando ocupado. Sólo serás feliz ocupándote haciendo cosas que el Alma te pide.
Ahora voy a enumerar obligaciones muy típicas:
Trabajar o ir a la escuela
Comer a ciertas horas
Educar a tus hijos
Limpiar la casa
Ahorrar
Visitar o llamar a los familiares y amigos
Llevar una alimentación equilibrada
Puedes abrir los ojos y exclamar tanto como quieras. En el fondo, tú sabes que no eres feliz actuando obligado, y sabes que es cierto que todo acto obligado genera lo que he mencionado antes: resentimiento, cansancio, conflicto con otras personas.
Si no fluyes, nada de lo que haces tiene sentido espiritual. Si no fluyes, no eres feliz. Si no fluyes, enfermas. Si no fluyes, no dejas que la creatividad te llene las venas y salga a la luz por tu boca, tu mirada, tus manos.
Si has llamado a un familiar porque te sabía mal no hacerlo, no le has dado nada. Si has ayudado a alguien porque te daba vergüenza no hacerlo, no le has aportado nada. Si has trabajado sin ganas, has negado a tu Alma convertirse en algo maravilloso en el mundo físico, algo que realmente te hubiera hecho feliz y te hubiera llenado de salud.
Te quejas de que no te pagan como querrías. Nada hecho sin Amor recibe el apoyo del Universo.
Te quejas de que tu hijo no se acuerda de ti. Pides obligaciones, porque tú vives lleno de obligaciones.
Te quejas de que no gozas de la salud que quisieras. Si vives contra el flujo natural de tu Alma, no esperes que tu cuerpo fluya.
Te quejas de lo duro que es educar a los hijos. Todo lo que te cuesta es porque no lo haces desde el Alma.
No te confundas ahora. No intentes que te guste hacer todo lo que haces. ¡No sigas obligándote!
No intentes que te guste tu trabajo, o que te guste educar a tus hijos, o que te guste visitar a un familiar enfermo, o que te guste ir a la escuela.
El camino es inverso. Sólo serás feliz y te irá bien todo cuando vivas de dentro hacia fuera, y no de fuera hacia dentro.
Tu Alma está conectada con el Todo. Tu Alma sabe más que tú como persona individual. Tu Alma sabe qué es lo que necesitas en cada momento. Y no sólo eso: ella sabe lo mejor para ti en consonancia con todos los demás seres del mundo.
Lo mejor que puedes hacer por ti es actuar desde el Alma. Lo mejor que puedes hacer por los demás sigue siendo actuar desde el Alma.
Fluye con tu Alma, rompe hábitos, y descubrirás que todo es posible si actúas fluyendo.
El miedo a romper estructuras
Imagino que te parece inconcebible dejar tu trabajo, tu pareja, tus hijos, la dieta, la limpieza de la casa, el gimnasio… Es normal.
La buena noticia es que cuando decides empezar a fluir, tu Alma te guiará ordenadamente, paso a paso. Habrá pasos más difíciles que otros, pero sólo te verás empujado a darlos cuando estés preparado para ello.
El Camino de cada persona es único, así que no hay un manual del Camino hacia el Alma. Lo único que es universal es que la intención de conectar con tu Alma te conducirá a ella. Tú la llamas y ella te responde.
La otra buena noticia es que detrás de un no suele aparecer un auténtico sí. Cuando te sientas libre para decir que no, cualquier sí será auténtico, desde el Alma.
Por ejemplo, si te sientes libre para no trabajar, algún día querrás hacer algún tipo de acto de servicio por los demás. Como lo harás libremente, será mucho más fructífero, será una expresión de Amor, y se verá apoyado por el Universo con todos los medios: dinero, ideas creativas, equipo humano, buenas ventas…
Si te sientes libre para no estar con tu pareja, pronto (quizás minutos después de saberte libre) sentirás que la quieres profundamente, que eres muy feliz con ella.
Si te sientes libre para no hacer nada en todo el día, tarde o temprano surgirán deseos auténticos de hacer algo. Ese acto se verá apoyado por el Universo, y te sentirás enormemente feliz haciéndolo, lo cual se traducirá en salud.
Si te sientes libre para no llamar o visitar a un familiar, el día que lo veas te sentirás a gusto a su lado, y tu acto sincero emanará Amor, lo llenará a él de Amor, y esto le aportará más felicidad que si lo visitaras o llamaras sólo por costumbre cada semana.
Así, actuando desde el corazón, nunca te quejarás del trabajo, de la pareja, del estrés… Porque no harás nada que tu Alma no quiera hacer, y sí harás muchas otras cosas que tu Alma te indicará.
Sólo así serás feliz y gozarás de salud, y sentirás que no te falta dinero para hacer lo que quieres. Porque todo acto de Amor o desde el Alma cuenta con el apoyo del Universo.
¿Sigues teniendo miedo a romper estructuras, a dejar de hacer lo que siempre se ha considerado imprescindible o importante?
Ten paciencia, paso a paso. Desea empezar a fluir, y tu Alma te irá guiando y llenando de luz e inteligencia. Ella irá colocando ante ti las situaciones necesarias para que avances en el camino hacia la felicidad. Simplemente desea aprender a ser feliz, desea llegar a escuchar a tu Alma en todo momento, en cada minuto de tu vida.
Cuando era pequeña, siempre quería saber el por qué de todo, como a todos los niños en cierta etapa de su vida. La diferencia es que yo nunca dejé de preguntarme el porqué de los porqués. Sigo haciéndolo. Cada día, ante todo conflicto. Y así siempre llego a la fuente del problema: yo, y como mi falta de amor propio distorsiona mi realidad. Si tú te preguntas el por qué de un problema y respondes con sinceridad, llegarás al mismo punto.
Por ejemplo:
Te has puesto de mal humor, y no sabes por qué.
Pregúntate qué es lo que te ha puesto de mal humor, cuándo has empezado a sentirte mal. No te conformes con aceptar que estás de mal humor, y mucho menos culpes a los demás de tu estado.
Imagina que tu marido te ha llamado para decirte que llegaría más tarde del trabajo. Empiezas a pensar que no dedica tiempo a la casa, que no sabe decir que no a su jefe, que siempre te toca a ti hacer la cena… No te quedes en culparle. Aplica lo que he explicado sobre tu realidad como espejo de ti en http://fluye.blogspot.es/1301988102/la-realidad-como-espejo-de-tu-conciencia/
Para empezar, si le juzgas es porque no le quieres tal cual es.
Además, si te sientes desbordada por las faenas de la casa es porque no te gusta hacerlas o porque preferirías hacer otras cosas antes que arreglar la casa; cosas que no haces. Por eso te molesta que tu marido tenga trabajo de más y “se libre” de la casa.
Además, si te molesta que no sepa decir que no a su jefe es porque quieres que esté contigo y no con el trabajo, es decir, que sin él no eres feliz o que tienes celos de su trabajo. Los celos siempre provienen de la sensación de carencia de amor, que a su vez proviene de la falta de amor propio.
¿Es duro ser sincero consigo mismo? Sólo lo es al principio, porque como menciono en http://fluye.blogspot.es/1301844054/si-fluir-te-hace-feliz--por-que-no-solemos-hacerlo-/ , no sabes que si lo eres serás feliz. Te parecerá que siempre eres tú el que se equivoca, que siempre eres tú el que asume la culpa de los problemas.
Si supieras lo liberador que es darte cuenta que está en tus manos eliminar los problemas de tu vida... Si llegas al fondo de la cuestión, tendrás la clave de la solución.
Sumando la teoría del fluir al ejercicio de sinceridad, si sabes que te gusta más ir al gimnasio que arreglar la casa, irás al gimnasio. Si sabes que tienes celos de su trabajo porque necesitas cariño, o bien se lo pedirás con sinceridad (contando que él también tiene sus necesidades) o bien alimentarás tu autoestima por otras vías: creatividad, ejercicio, actividades de ocio, amistades, familia…
Tengo además un regalo para ti que te aliviará mucho dolor cada día.
¿Verdad que más de una vez alguien te ha culpado por algo?
El compañero que dice que el trabajo ha salido mal por tu culpa, la pareja que dice que no te esfuerzas lo suficiente por la felicidad de los dos, el padre que te recrimina que no has sacado provecho de sus esfuerzos por ti…
Ellos te culpan porque no son sinceros consigo mismos. Ellos son responsables de sus sentimientos hacia ti, y culpándote se sienten mejor, o eso creen. Nunca cedas ante alguien que te culpa de algo.
Tú eres maravilloso, igual que el otro. Tu forma de ser es tan digna como la del otro.
Si te ha afectado su crítica es por falta de autoestima, que es lo único a lo que debes prestar atención.
Sé sincero contigo mismo ante cualquier conflicto, no culpes al otro de tu malestar.
Utiliza el conflicto para ver con sinceridad tus carencias de amor propio. Observa tu realidad como espejo de ti mismo. Y, finalmente, fluye con tu Alma, no sigas bloqueando tus deseos más profundos. Sólo entonces todo te irá bien y serás feliz.
Y no te preocupes por los demás: cuando estés lleno de amor por ti mismo, desbordarás amor verdadero y generosidad auténtica.
Este es uno de mis temas favoritos. Me costó mucho comprenderlo en su momento, pero me ha ayudado y sigue ayudándome a solucionar muchos conflictos en mi vida.
Para comprender lo que voy a explicar te será útil comprender antes el concepto de ego e ilusión de separación que explico en http://fluye.blogspot.es/1301931472/el-ego-y-la-ilusion-de-separacion/
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Cuando adquieres forma física, hecho que se da antes de nacer, te olvidas de que provienes de un Todo y adquieres unas cualidades concretas que te diferenciarán toda la vida de otras personas.
A lo largo de la vida, irás encontrándote con situaciones que te causarán placer o dolor, que te gustarán o disgustarán. Gracias a tu reacción ante estas situaciones, personas o cosas, conocerás quién eres como ente separado.
Lo más sorprendente es que integrando estas mismas situaciones llegarás a conocer quién eres como parte de un Todo. Y en eso consiste el Camino hacia la felicidad plena.
Por decirlo de otra forma, cuando dejen de gustarte o disgustarte esas situaciones, te sentirás sereno en cualquier lugar, con cualquier persona. Entonces te sentirás feliz siempre.
¿Te sientes lejos de ese momento? Es normal. Si no, no habría Camino que andar, y la vida carecería de sentido.
Fíjate en estas afirmaciones, que muestran cómo tu realidad es espejo de ti mismo:
Si te explota tu jefe es porque no confías en ti mismo o porque te consideras inferior a él. Gracias a él, te darás cuenta de que tienes que quererte más, que tú eres tan grande como él. Cuando lo hagas, como por arte de magia tu jefe te respetará o tú cambiarás de trabajo o la situación desaparecerá de tu vida de otra forma.
Si tu amigo te miente, es porque no has creado una relación de confianza con él. Gracias a él te darás cuenta de que tu relación con él no es sincera por algún motivo. Puedes llegar al motivo original y sanar la relación.
Si tus clientes dejan de ir a ti, es porque o bien no confías en tus clientes, o bien no confías en tu producto. Gracias a la pérdida de clientes, te darás cuenta de que necesitas cambiar algún aspecto de tu actitud en la empresa, o quizás incluso cambiar de trabajo.
Si alguien critica algo que haces es porque no confías en ti mismo. Gracias a las críticas sabrás que necesitas confiar más en lo que haces, o quizás no estás haciendo lo que realmente quieres. Cuando lo hagas, parecerá que te has vuelto transparente porque nadie te criticará. Y te resultará muy liberador tener plena seguridad en todo lo que haces.
Si te falta dinero para tus vacaciones, es porque o bien no te sientes digno del dinero, o bien no te sientes digno de las vacaciones. Gracias a la falta de dinero, tendrás la oportunidad de replantearte tus creencias respecto al dinero o las vacaciones. Al final llegarás a ver que el dinero es un medio que el Universo pone a tu disposición para hacer las cosas que deseas desde el corazón.
Si no encuentras lo que buscas, es porque no lo necesitas. O dicho de otro modo, porque una parte de ti lo rechaza. Gracias a no encontrarlo, te darás cuenta de que en el fondo no querías aquello que estabas buscando, o quizás desarrolles mejores formas de encontrarlo, o quizás aprendas a pedir ayuda a los demás.
Si no tienes amigos, es porque no quieres tenerlos. Gracias a la soledad te darás cuenta de que para hacer amistades tienes que ceder y cambiar tus hábitos, o quizás te des cuenta de que te cuesta confiar en los demás.
Si alguien no te quiere y te critica, es porque tú lo rechazas. Y más profundo aún, porque tú te rechazas. Gracias al rechazo, te darás cuenta de que tú también le has criticado, y si lo has hecho es porque necesitas decir que él es peor que tú para sentirte tú mejor que él.
Y ahora sobre lo que te molesta a ti de otras personas:
Te molesta que tu compañero trabaje menos que tú. Seguirá molestándote mientras creas que es mejor trabajar más. Es decir, mientras creas que tú eres buen trabajador, y por lo tanto, mejor que él. En el fondo, a veces te sientes cansado de ser tan exigente contigo mismo o de trabajar tanto.
Te molestan los malos modales de alguien. Seguirá molestándote mientras creas que es mejor comportarse bien. Es decir, mientras creas que tú eres educado, y por lo tanto, mejor que el otro. En el fondo, a veces te gustaría tener la libertad de comer con las manos, o de decir lo que piensas, o de hacer ruido, o de no saludar si no te apetece.
Te molesta la gente orgullosa y ostentosa. Seguirá molestándote mientras creas que es mejor ser modesto. Es decir, mientras creas que tú eres modesto y, por lo tanto, mejor que los orgullosos. En el fondo, a ti te gustaría ostentar también. Y probablemente lo hagas a veces: ostentas de lo que has cocinado, de tus hijos, de lo modesto que eres...
La lógica de la vida es perfecta. Hay una relación de causa y efecto en todas tus relaciones y en todo lo que te pasa.
A mí me encanta vivir atenta a lo que me afecta e integrar todo lo que alcanzo a comprender. Cuando algo me molesta, lo paso a primera persona, y me pregunto: “¿cómo he causado yo esta situación?”
Me entristece que alguien no me acepte. ¿Cómo va a aceptarme si yo no me acepto?
Me preocupa que un amigo se enfade conmigo porque he llegado tarde y me afecta. Claro, si hasta yo mismo creía que era grave llegar tarde.
Me enfurece que me miren con deseo. ¡Si yo misma me he vestido con la intención de ir guapa!
Me molesta que mi marido no haya recogido la cocina. Podría habérselo pedido, si tan importante era para mí. Pero parece que me cuesta pedir ayuda. O podría darme cuenta de que lo que es importante para mí no lo es para él, pero eso no me hace mejor. Quizás soy muy exigente con la limpieza, quizás no me organizo bien, quizás me da vergüenza que llegue alguien a casa y la vea desordenada. En ese caso, llego a comprender que no me quiero tal cual soy, ordenada unas veces y desordenada otras.
Me preocupa que no comprendan mi forma de pensar. Es normal, si yo todavía no estoy segura de que mis principios me hagan feliz.
Cuantas más situaciones desagradables integres, más confiarás en ti, más creencias innecesarias desecharás, menos problemas tendrás, más amarás tu vida y a quienes te rodean, se harán realidad tus deseos porque tendrás más claro qué quieres de verdad… En fin, avanzarás más rápido hacia la felicidad.
Tu realidad te sirve de espejo de esos aspectos de ti mismo que debes integrar o sanar.
El próximo paso es saber cómo integrarlos. Querrías quererte más, querrías saber quién eres, querrías saber qué quieres en realidad y querrías que no te falte dinero para las cosas que te importan. ¿Cómo lo harás?
Que te exploten, que te juzguen, que te falte dinero, que te falte creatividad, que no te ayuden, que no tengas amigos… cualquier situación se sana cuando fluyes, cuando conectas con tu Alma y vas viviendo con más integridad, con más amor por ti mismo. El amor por ti mismo te conducirá a sentir más amor por los demás, y entonces ellos también te amarán.
Si fluyes, sabrás quién eres y qué quieres y actuarás en consecuencia. Tu mundo será maravilloso y los problemas desaparecerán. No necesitarás quejarte de nada, porque no habrá nada de lo que quejarse.
Es como hacer magia en tu vida. Cada día, a cada minuto juegas a ser feliz. Aprovechas todas las situaciones para acercarte más a tu Alma, para fluir con ella. Y te sientes sereno, feliz, en armonía con la vida.
Ver tu realidad como espejo de ti te ayuda a ver qué necesitas sanar en tu conciencia. Fluir te ayuda a sanarte.
Para comprender por qué cuando fluyes todo va mejor en tu vida, te ayudará entender el concepto del ego y la ilusión de separación.
Mira un momento los dedos de tu mano.
Si pudieran hablar, el dedo gordo tendría alguna queja respecto de los otros cuatro. Quizás diría que él es el que más trabaja.
El dedo meñique también tendría de qué quejarse. Diría que los demás no le tienen en cuenta, pobrecito.
El índice diría pelearía con el gordo porque él también se consideraría muy trabajador. Quizás el gordo se aliara con el corazón y el índice con el anular, para sentirse apoyados y no dar imagen de ogros.
Tú ves tu mano como una unidad, ¿cierto? Sabes que cada dedo es importante a su manera.
Lo mismo sucede con otras personas. Desde el punto de vista del ego, tú eres diferente del otro. Desde el punto de vista de tu Alma, que tiene una visión global de la vida, tú formas parte del Todo.
No te das cuenta, pero hasta el mendigo que está en la esquina tiene algo que aportarte. Quizás no en el estado en el que está, pero si él tuviera medios… Quizás se hubiera convertido en la única persona capaz de curar una enfermedad que parece incurable de alguien a quien quieres. Su don está latente en él.
El mendigo es una persona como tú. Tu jefe es una persona como tú. Tu peor enemigo es una persona como tú. Todos queremos ser felices, y todos queremos rodearnos de Amor. Todos somos parte del mismo equipo, aunque nos cueste creerlo.
Todos tenemos Amor que ofrecer, y todos tenemos aptitudes únicas para crear algo maravilloso en el mundo físico.
En algún punto de nuestra vida, nuestro Camino maravilloso se torció. Probablemente empezó a torcerse desde la cuna… Por eso he dedicado un blog solamente para aprender a fluir con nuestros hijos.
Mira a los demás como parte de un Todo del que tú formas parte. Deja de pensar en lo que te distingue de los demás, y desea vivir en armonía con las otras personas. Todos somos importantes. Y no sólo eso: hasta que no consigamos confiar en los demás y trabajar unidos por una vida mejor, no conseguiremos ese mundo feliz que en el fondo queremos.
Imaginar que tu vida puede cambiar puede resultar difícil. Para animarte, te contaré una historia que leí una vez sobre tres orugas: una pesimista, otra realista y otra idealista.
Un día, empezaron a sentirse muy cansadas. Sentían muchas ganas de dormir. Les faltaban fuerzas para todo. Cada día era peor.
La pesimista vaticinó que morirían al poco tiempo.
La realista se conformaba con la situación. Las cosas son como son.
La idealista imaginaba que iría a otro mundo en el que todo sería mucho mejor.
Se quedaron dormidas, envueltas en una densa capa de hilo de seda, y al cabo de un tiempo empezaron a despertar.
Habían sufrido una transformación: tenían alas.
Desgraciadamente, la oruga pesimista había muerto en su propia preocupación. No llegó a ver la luz.
La oruga realista, sí vio la luz, pero siguió arrastrándose por el suelo, pues eso era lo único que conocía. ¡No se daba cuenta de su nueva capacidad!
La oruga idealista fue la única que se dio cuenta de que tenía alas y empezó a volar.
Yo siempre fui la idealista, y pude saltar, sorprendentemente, de las preocupaciones a la cada vez mayor felicidad.
Sigo siendo idealista: sigo creyendo que puedo estar mejor, y eso es lo que me da la capacidad de crear una vida cada día mejor.
Sueña y confía en la posibilidad de que un día tus sueños se harán realidad.
Fluir te garantiza la felicidad.
Todos queremos ser felices, ¿no es cierto?
Entonces, ¿por qué no fluyes? ¿Por qué haces tantas cosas que no te hacen feliz?
Porque no sabes que fluir te hará libre y feliz.
Además, tampoco sabes qué es fluir.
Además, crees que tener problemas es normal.
Como seres humanos, estamos evolucionando, y poco a poco vamos dándonos cuenta del poder que tenemos sobre nuestra vida y sobre la realidad.
Cuando afirmo que estamos evolucionando, la gente me dice que no es posible: que el hambre asola el planeta y las guerras siguen existiendo.
Fíjate, si te das cuenta de esas atrocidades, es porque estás evolucionando. No todos evolucionamos al mismo ritmo ni en los mismos aspectos.
Albergamos antiguos miedos, miedos primitivos.
Dejando las guerras y hambrunas de lado, volvamos a tu pequeño mundo. Tú no pasas hambre ni estás luchando en una guerra. Pero tampoco sueles fluir.
Nuestros problemas cotidianos suelen estar relacionados con las relaciones personales (en la familia, en el trabajo, entre amigos, en el lugar en el que vives), con el dinero, con la realización personal, con la salud.
Piensa en estos ejemplos:
Haces un trabajo que no te gusta por algún motivo: horario, trato de los jefes hacia ti, sueldo, compañeros, trabajo monótono…
Te cuesta llegar a final de mes.
Te duele la espalda habitualmente.
Te llevas mal con alguien.
La relación con tus hijos no es buena.
Tú generas todos esos problemas porque vives muy desconectado de tu Alma. Tus pensamientos están bloqueados por algún miedo o falsa creencia, y tus actos y tu cuerpo están bloqueados en consecuencia.
Para fluir tienes que aceptar, amar y confiar. Confiar en ti, en los demás y en lo que te pasa en la vida.
Hay muchas soluciones posibles para cada caso, cada persona y cada momento. Voy a imaginar algunas soluciones que podrían derivar del intento de fluir ante algunos de los problemas que he mencionado antes:
Haces un trabajo en el que no estás a gusto. Podrías dejar de hacerlo. O podrías intentar arreglar el problema. Dejar de hacerlo activará tus miedo a no encontrar otro trabajo, e intentar solucionar el problema – imaginemos- con tu jefe, activará tu creencia de que a los jefes no les puedes pedir nada, o tu creencia de que tú no sabrás expresar bien lo que te ocurre, o tu creencia de que es mejor tragarse lo que te disgusta antes que hablar de ello. Son muchas las posibilidades, y muchas las soluciones.
Te cuesta llegar a final de mes. Podrías intentar ganar más dinero cambiando de trabajo o trabajando más horas. También podrías intentar gastar menos cambiando de piso, o cambiando a los hijos de colegio, o saliendo menos… De nuevo, ninguna de estas soluciones te parecen fáciles porque activan tus creencias más antiguas: no es fácil encontrar otro trabajo, trabajar más horas te hace esclavo, cambiar a un piso más pequeño o de alquiler es volver atrás, cambiar a los hijos a un colegio más económico te hará sentir mal padre, salir menos te arruinará la vida social que tanto te gusta… Soluciones existen, éstas y muchas más, pero ninguna nos parece bien, porque no se adecua a nuestras creencias o porque nos dan miedo ciertos cambios.
Te duele la espalda. Quizás te preocupas demasiado por algo que no va como querrías, quizás pasas mucho tiempo sentado, quizás tu trabajo es muy mecánico… Te parece imposible dejar de preocuparte por lo que no va como querrías, consideras imprescindible hacer el trabajo en el que pasas tantas horas sentado, y lo mismo si tu trabajo es muy mecánico…
No hace falta hacer cambios bruscos. Si aprendes a fluir, poco a poco tu vida irá cambiando. Las cosas y personas que no te hacen feliz irán desapareciendo. Esto se debe a que tu realidad es espejo de ti mismo, hecho que explicaré con detalle más adelante, o quizás le dedique un blog aparte.
Si aprendes a fluir, tu vida mejora sin sufrir.
Si hasta ahora no has fluido porque tenías miedo a actuar de forma distinta a como sueles hacerlo, o porque ni siquiera te habías planteado que ser feliz en todos los aspectos de tu vida y de forma constante es posible.
Te lo aseguro: puedes ser feliz siempre. Si empiezas a fluir, empezarás a ser un poco más feliz cada día, todo te irá mejor… El tope lo pones tú.
Si fluir es amar, y el Universo apoya los actos de Amor… cuando fluyes, el Universo te apoya. Te apoya poniendo los medios necesarios para la realización de tus deseos surgidos del Amor.
Es imposible desear más cosas de las que el Universo pueda proveerte. Todo aquello que deseas y que no se cumple, o bien no era surgido del Amor o bien se cumplirá a su debido tiempo.
Imagina que quieres unas vacaciones en un país exótico, pero no tienes dinero para el viaje. Cinco años más tarde, tienes el dinero pero ya no quieres ir al país exótico, sino que prefieres comprarte un coche nuevo más espacioso, para disfrutarlo con tu mujer y tus hijos. ¿Ves que el viaje al país exótico no era tan primordial para ti? Si el Universo hiciera realidad todos los caprichos que pasan por tu mente, nunca llegarías a desear con Amor verdadero nada. Y recuerda que sólo aquello que procede del Amor te hará feliz.
Otro ejemplo: quieres limpiar la casa porque vienen unos amigos de visita. De repente, tus amigos llaman para comunicar que se adelanta la visita… ¡qué están a punto de llegar! No te da tiempo a limpiar la casa, claro. Y, mientras cenas y charlas con tus amigos, te das cuenta de que la limpieza no era importante en absoluto, que el rato de más que has pasado con ellos es valiosísimo. Además, si realmente te importara la limpieza de la casa, la tendrías limpia habitualmente, y no sólo cuando vienen invitados. ¿Quizás te da vergüenza no ser tan ordenado o limpio como los anfitriones de las películas o los anuncios? ¿Quizás te gustaría tener la casa más limpia habitualmente, pero estás tan ocupado con otras cosas que no tienes tiempo o energía suficiente para dedicarte a tu casa? Entonces, ¿por qué no buscas una solución al problema y contratas a alguien para limpiarte la casa o trabajas menos horas?
Si limpiar la casa es puro acto de compromiso, el Universo no te apoyará. Si es un acto de amor por el orden y por tu casa, el Universo sí te apoyará.
Lo mismo ocurre con los viajes, con las relaciones, y con cualquier objetivo.
No te preocupes. En el fondo no deseas tantas cosas. Muchos deseos son convenciones sociales. Se supone que tienes que ser feliz yendo de vacaciones a un país extranjero, o teniendo hijos, o viviendo en pareja, o trabajando en una posición cualificada, o estando ocupado…
No.
Si todos habláramos con sinceridad… ¡se desmontarían las falsas estructuras! La madre que no quiere pasar tiempo con sus hijos, la pareja que no es feliz, el independiente que ansia una persona que le ame, el empresario ambicioso que está harto de luchar en la vida, el conformista que un día explotará de tantos deseos reprimidos…
Cuando haces algo fluyendo, desde el corazón, te sientes bien haciéndolo, incluso si te equivocas. Ese es un indicio de que el Universo te apoya: sentirte bien, ser feliz.
Cuando fluyes, te salen bien las cosas, no te faltan medios para tu fin, no te faltan energías, no tienes conflictos con otras personas, te sientes realizado, gozas de salud.
Así apoya el Universo los deseos y actos de Amor: proporcionándote lo que necesites para hacer realidad lo que quieres, y haciéndote sentir seguro, tranquilo, y en armonía con todo y con todos.
¿Qué ocurre cuando fluyes?
Las soluciones posibles a un problema son infinitas, pero cuando fluyes, existe una solución específica para ti y en ese caso concreto.
No existe un manual de soluciones. Sólo existen métodos hacia tu propio manual de soluciones, que te aportará la mejor solución en cada momento.
Fluir es el método que a mí mejor me funciona.
Me gusta este método porque es la llave que abre todas las puertas.
Recuerdas cuando te dijeron alguna vez: "pide un deseo". Y tú respondiste: poder pedir todos los deseos que quiera.
Fluir es maravilloso, porque te da la solución ante cualquier problema.
Puedo asegurarte una cosa: cuando fluyes, sientes que todo va bien.
¿Por qué cuando fluyes sientes que todo va bien?
Imagina que eres una nube. Si fluyes, descargarás el agua allí donde consideres necesario. Habrá personas que se quejen. Otras, agradecerán la lluvia. Los árboles, aceptarán la situación. La tierra, también.
Si no fluyeras, si actuarás según voluntades de unos u otros, o si sintieras pena por perder el agua que llevas, o miedo al cambio, no podrías descargar nunca el agua. Al final, ¡explotarías! O chocarías con otras nubes que están en la misma situación.
Si fluyes, te sientes acorde con tu Ser más profundo y con los demás seres de la Naturaleza.
La diferencia entre una nube y tú es que tú tienes conciencia.
¡Ay! La conciencia que nos hace dueños de nuestro destino, que nos permite disfrutar y sufrir, que nos permite desear y sentir ilusiones.
Cuando fluyes, sientes que todo va bien porque no rechazas la situación pasajera. Al fin y al cabo, todo es pasajero.
Imagina que estás observando una hilera de hormigas.
De repente, a un niño se le cae un pedazo de pan de su bocadillo que se convierte en comida para las hormigas. Pero, para llegar al pedazo de pan, tienen que pasar por encima de un bache que parece una montaña para ellas. Ellas superan el bache y llegan al trozo de pan por instinto. Probablemente sufran el esfuerzo a su manera.
Si se tratara de algunas personas, sólo ver el bache perderían toda la energía necesaria para superarlo en quejas y lamentos. Otros, en un afán por demostrar su fortaleza ante los demás, superarían el bache, pero una vez superado el bache, ante un llano extenso, no sabrían disfrutar del camino fácil, y se desviarían en busca de otros baches.
Cuando fluyes, te dejas llevar por una Inteligencia Superior, que quiere que llegues al pedazo de pan porque es lo mejor para ti. Esa Inteligencia Superior te dará fuerzas para superar el bache. Quizás cuando llegues al bache, habrá un amigo esperándote en coche para llevarte, o una grúa derribándolo, o alguien dé una patada al pedazo de pan y te caiga justo delante.
Como he dicho, las soluciones posibles son infinitas.
¿No te parece emocionante vivir confiando en esa Inteligencia Superior?
¡Ojo! Que quizás tú quieres el pedazo de pan pero otro llega antes y se lo come. Si aceptas la situación, sabrás que algún motivo Superior había para lo sucedido. Quizás necesites perder unos kilos. Quizás quien se comió el pedazo de pan necesite esa energía para salvar a otra persona.
Confía. No te enfades.
Más adelante en el Camino comprenderás el sentido de muchas de las cosas que te sucedieron.
Puedes llegar o no a tu Destino, y puedes hacerlo por el Camino directo y fácil o por el más complicado. Cuanto más te alejes de tu Alma o Voluntad Superior, más sensación de problemas en la vida tendrás.
Fluir te mantiene conectado a tu Alma, a esa Inteligencia Superior.
Fluir no siempre te lleva por un camino sencillo, pero lo que importa es que tú lo sientes como un camino maravilloso.
Fluir es amar, aceptar, confiar. Y desear. ¡Nunca dejes de tener ilusiones!
Quiero hacer algo y parece que todo son impedimentos. Me empeño en seguir haciendo lo mismo, de la misma manera.
Mi compañero de trabajo me critica. Me enzarzo en un pensamiento victimista y agresivo. No comprendo, y cada vez odio más a quien me critica.
He enfermado. Creo que mi cuerpo funciona mal, que el médico va a tener que ayudarme, que justo enfermo cuando menos falta me hace.
Tengo problemas económicos. Pienso que el mundo es injusto, que me ha tocado sufrir, que no me merezco la situación.
Quiero hacer un dibujo y no estoy inspirada. Dejo de confiar en mi capacidad. Me siento inútil y envidio a otros que hacen dibujos preciosos.
Mi hijo no deja de llorar. Me enfado, no lo comprendo. Lo considero caprichoso.
Fíjate: para no fluir basta con no sentir amor, no aceptar la situación y sentirse frustrado, impotente.
Quiero hacer algo y parece que todo son impedimentos. Acepto la situación. Descanso o cambio de rumbo. Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
Mi compañero de trabajo me critica. Acepto la situación, pero quiero mejorarla. Confío en la vida, y pregunto al Universo: ¿por qué me critica? ¿Qué puedo aprender de esta situación? Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
He enfermado. Acepto la situación, pero quiero sanar. Confío y pregunto: ¿qué puedo hacer para sanar? Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
Tengo problemas económicos. Acepto la situación, pero no quiero preocuparme por llegar a final de mes. Confío y pregunto: ¿qué puedo hacer para salir de esta situación? Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
Quiero hacer un dibujo y no estoy inspirada. Descanso o cambio de idea. Confío y pregunto: ¿qué me apetece realmente hacer ahora mismo? Probablemente no sea dibujar. Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
Mi hijo no deja de llorar. Acepto la situación, y pregunto: ¿qué puedo hacer para que se encuentre mejor? Eso es fluir. Así soy feliz. Así disfruto del Camino.
Fíjate: para fluir es necesario amar, confiar, aceptar. ¡Y no te olvides de desear mejorar!
Fluye para ser feliz.
Fluye para sanar.
Fluye para atraer el dinero que necesitas.
Fluye para resolver cualquier problema.
¿Qué necesitas?
Esta es la solución:
Fluye.
Al fin y al cabo, ser feliz, sanar, tener dinero, solucionar problemas… todo es lo mismo. Son distintas expresiones en el mundo emocional, psicológico o físico de la conexión con tu Alma o Ser Superior.
¿Quieres conseguir todas esas cosas? Es muy, muy sencillo. Simplemente, fluye.
Sígueme, yo te enseñaré cómo hacerlo.
No me necesitarás mucho tiempo, porque cuando aprendas a fluir, tú serás tu propio maestro, tu propio consejero, tu propio sanador.
Te hablo a ti directamente.
Si has llegado hasta aquí es para leer lo que tengo que decirte.
Quizás no comprendas mis palabras.
Quizás te ofenda lo que diré.
Podrás seguir leyendo, o podrás no hacerlo.
No importa tu elección. Lo importante es que hagas lo que creas mejor.
Porque entonces, estarás haciendo esto de lo que hablo: fluir.
Mi sueño era cambiar el mundo.
No, no he dejado de soñar. He empezado a hacer mi sueño realidad.
¿Cómo?
Compartiendo mi aprendizaje contigo. Ayudándote si me dejas.
A mí la vida me ha enseñado a comprender las raíces de la felicidad y de la salud. Es mi deber aportar mi conocimiento al mundo.
Deseo un mundo más amoroso, y mi forma de contribuir a ese sueño es enseñando a cada persona a conectar con su Alma, con su Ser Superior; a tener fe en la vida y en sí mismo.
He empezado a sembrar las semillas de algo maravilloso que dará fruto tarde o temprano.
Dicen que puedes saber cuántas semillas hay en una manzana, pero no puedes saber cuántas manzanas hay en una semilla.
Tú eres una de esas manzanas, que a su debido momento engendrará semillas que darán luz a otras manzanas.
¿De qué manera podemos cambiar así el mundo, yo escribiendo y tú leyendo?
Imagínate que eres arquitecto.
Cualquier edificio creado con amor es bello y transmite amor a aquellos que entren en él.
Imagínate que eres cocinero.
Cualquier plato preparado con amor es delicioso y transmite a aquellos que lo prueben.
Generar amor no sólo ayudará a otros. También te ayudará a ti.
Todo aquello creado desde el Amor será apoyado por el Universo y te hará feliz. No te faltarán medios para hacerlo realidad. No, tampoco te faltará dinero para vivir.
Cuando te enseño a fluir, te enseño a vivir con Amor. Y así, a ser feliz y contribuir a crear un mundo mejor.
¿Me crees si te digo que la vida es fascinante?
¿Me crees si te digo que tú tienes el poder de cambiar tu vida?
Atrévete, y créeme.
Ya lo sé. Es mucha responsabilidad aceptar que tú eres el creador de toda tu vida. Da miedo, da vergüenza, da pereza…
¿Te animas a ser feliz de mi mano?
No te preocupes: cuando sepas fluir, me soltarás, y seguirás andando tú solito… Junto a aquellas personas que hayan pasado a formar parte de tu nueva vida.
¡Empezamos!